Partito di Alternativa Comunista

La izquierda gubernamental desaparece

La izquierda gubernamental desaparece

 

La izquierda anticapitalista perdió una ocasión histórica de crecer a partir de la crisis del reformismo porque se presentó dividida por culpa del sectarismo del PCL[i] y de Sinistra Crítica[ii].

 

Partamos de las luchas para construir

un partido comunista arraigado que todavía no existe

 

(Declaración del Comité Central del PdAC sobre el resultado electoral)



[i] Partido Comunista de los Trabajadores (organización de Ferrando y Grisolia).

[ii] Izquierda Crítica (organización ligada al Secretariado Unificado).

  1. BERLUSCONI RECIBE EL LEGADO DE PRODI PARA GOLPEAR A LOS TRABAJADORES

 

Ha ganado uno de los dos polos empresariales y el nuevo gobierno aplicará por lo tanto uno de los dos programas fotocopiados. La única diferencia entre el PD[1] y PDL[2] es que Berlusconi no tiene en su haber ningún lazo con la burocracia sindical y la socialdemocracia, razón por lo que la gran burguesía ha apuntado hasta el final hacia el PD de Veltroni.

 

Ahora la burguesía hará de la necesidad virtud y se adaptará al nuevo gobierno, esperando que no haga demasiados daños (o sea que los intereses de Berlusconi no obstaculicen a los de las otras familias capitalistas), esperando que el péndulo, en la lógica de la alternancia burguesa entre dos movimientos símiles, se recoloque hacia Veltroni, quien, mientras tanto, seguirá en la construcción de su partido empresarial.

 

  1. LA DEBACLE CATASTRÓFICA Y ESTRATÉGICA DE LA SOCIALDEMOCRACIA

 

Desde hace dos años, decimos que la izquierda gubernamental (Refundación Comunista, Partido de los Comunistas Italianos, etc.) ha quebrado y está desapareciendo, ya privada de raíces y militancia. Ahora, también las urnas confirman este pronósitico en el terreno electoral y la confirmación es clamorosa. PRC, PdCI, Verdi y SD retroceden por debajo de cualquier mínimo histórico y no tendrán ni diputados ni senadores. ¡Ni siquiera uno! Si la representación parlamentaria no es el punto de apoyo para un partido revolucionario, lo es, en cambio, para los partidos que han hecho del “oficialismo” su razón de existir y que tienen aparatos elefantescos que, de la noche a la mañana, implosionarán.

 

Estamos frente a una debacle política y estratégica sin precedentes. Es la confirmación completa de todo cuanto decíamos desde hace años y de las razones de fondo que inspiraron nuestra escisión, dos años atrás, del PRC[3] para impulsar la construcción de un nuevo partido. La socialdemocracia, o sea el proyecto de gobernar con una parte de la patronal, enjaulando las luchas, ha fracasado por enésima vez en la historia. Esta vez, con un golpe gigantesco.

 

No está todavía claro cual será la suerte de los grupos dirigentes del Arcobaleno[4]: es probable que se inicie una rendición de cuentas entre las diversas burocracias, que una parte (el ala de Bertinotti y Giordano) seguirá en el proyecto de disolución en una “casa común socialista” que se candidatará a una nueva estación de gobierno con el Partido Democrático vetroniano, en la próxima oscilación del péndulo de alternancia; mientras otra parte (Diliberto y Grassi, también de alguna manera Ferrero) estará tentada a mantener y  relanzar instrumentalmente los símbolos del mundo del trabajo con fines electorales. Por lo tanto, quedándose al interior de un horizonte gubernamental que vendrá justificado, también la próxima vez, con la “exigencia de batir a las derechas”.

 

  1. LOS TRABAJADORES ENTRE DOS FUEGOS PATRONALES. ES NECESARIA LA OPOSICIÓN

 

Los trabajadores están sufriendo las consecuencias del choque político entre los polos burgueses. Golpeados por unos y por otros, estafados por las burocracias sindicales y socialdemócratas que venden sus intereses a cambio de una media porción de lentejas. La primera exigencia es, entonces, la de partir de las luchas de oposición a ambas formaciones burguesas, a sus gobiernos nacionales y locales. Una oposción fundada en la independencia de clase de los trabajadores, los desempleados, de todos los explotados. Una lucha que empieza mañana, en las calles, contra la tercera reedición del gobierno Berlusconi-Bossi-Fini, a quienes la izquierda gubernamental ha asfaltado la carretera, gobernando con los empresarios y paralizando a la oposición de clase.

 

  1. SINISTRA CRITICA Y EL PCL NO DAN RESPUESTA A LA CRISIS DEL REFORMISMO

 

Ahora más que nunca, la exigencia imperiosa es construir un nuevo partido comunista arraigado en las luchas. Pero las dos fuerzas electorales que, con compromisos parlamentarios, se presentaron a la izquierda del Arcobaleno en todas las circunscripciones, Sinistra Critica y PCL, no han dado una respuesta. Mejor dicho, se han revelado como una parte del problema.

 

Han rechazado la presentación conjunta, confiando en las firmas de parlamentarios que han apoyado las guerras. Y, después de haber demostrado una autosuficiencia que no tenían, se preocuparon de que Alternativa Comunista no tuviera demasiado espacio en la prensa y la televisión (reivindicando una rígida aplicación de las normas antidemocráticas sobre la par condicio). En vez de presentar un programa alternativo al reformista, Sinistra Critica parecía proponer el viejo bertinotismo de la “fase movimentista” (que abrió el camino al acceso al gobierno), mientras el PCL de Ferrando se limitó a utilizar el símbolo de la hoz y el martillo, presentado sobre un programa confuso, ilusionándose con recoger un rédito electoral con un ambiguo y nostálgico reclamo del “comunismo”. Han sonado la fanfarria durante todas estas semanas sin echar cuentas con la realidad. Han buscado presentarse como aquello que no son (y que nadie es hoy en Italia): o sea, como una organización de gran tamaño con inserción y millares de militantes.

 

Y después de tanta arrogancia ¿qué han obtenido? El PCL y SC han obtenido un resultado cercano al 0,5%: incluso teniendo el símbolo impreso en todas las papeletas, no han recuperdado más que las migas de cuanto ha perdido el Arcobaleno (cuyos votos fueron principalmente a la abstención). Resultados ínfimos frente al derrumbe histórico de la socialdemocracia y la ocasión histórica que se ha determinado, y bien por debajo de aquel 1% y pico que, de una manera u otra, ambas fuerzas se jactaron de tener.

 

Un resultado desastroso, aún más por las ilusiones que habían acunado: Ferrando, pocos días antes de las elecciones declaró: “nosotros seremos la verdadera sorpresa de estas elecciones”. En vez de aceptar un acuerdo electoral y continuar enfrentándose con las otras fuerzas a la izquierda del Arcobaleno, sobre la claridad de los programas (como nosotros nunca dejamos de hacer, estando convencidos de que la unidad se construye en la claridad y en las delimitaciones programáticas con el reformismo) han alimentado ilusiones de autosuficiencia que ahora se vuelven contra ellos. Parecen grotescas las declaraciones de Ferrando en estas horas (“Somos la fuerza más significativa a la izquierda del Arcobaleno”) o su competición con Sinistra Critica sobre el hilo del 0,1 más o menos.

 

La batalla por la reconstrucción de un partido comunista con influencia de masas, para volver a darle a los trabajadores el instrumento de lucha que hoy falta, pasa, por lo tanto, también por la derrota política de las posiciones caracterizadas por oscilaciones, oportunismo y sectarismo. Sobre todo de la constatación de que el trabajo de reconstrucción está apenas en sus inicios y que cada triunfalismo de pequeñas fuerzas, como somos todos nosotros, está de verdad fuera de lugar.

 

  1. LA BATALLA DE ALTERNATIVA COMUNISTA

 

El PdAC participó en estas elecciones, en primer lugar, para desarrollar la propaganda sobre un programa revolucionario. Nuestro partido ha podido presentarse en pocos distritos. No porque sea de talla más pequeña que el PCL o SC sino porque se negó, a diferencia de aquellas fuerzas, a aceptar el apoyo de parlamentarios que han apoyado la guerra y los presupuestos de Prodi. Fuimos los únicos que tuvimos que recoger las firmas y no pudimos utilizar los mismos espacios electorales en los medios de comunicación.

 

Por eso nuestro resultado elctoral no se puede evaluar a escala nacional. Aunque, con cada evidencia, si hubiéramos podido presentarnos, hubiera sido análogo al del PCL y SC, como demuestran los pocos datos disponibles de las elecciones municipales. Si las otras organizaciones a la izquierda del Arcobaleno hubieran aceptado unirse en un bloque electoral, la unidad de las fuerzas militantes y de los recursos habría dado mucho más que la suma de las tres siglas. Habría podido representar en términos electorales, y en la precepción de sectores más amplios, una alternativa más creible a la crisis del reformismo.

 

No ha sido así. Pero la crisis en picada y definitiva, que no tiene precedentes históricos, de la socialdemocracia, incluso en una situación difícil para el movimiento obrero, carga de nuevas e inéditas tareas a todos los militantes que, estén donde estén, quieran trabajar en un proyecto de reconstrucción de una izquierda de clase.

 

Alternativa Comunista continuará luchando para esta perspectiva. Sin sectarismos y reivindicando, al mismo tiempo, la necesidad de la claridad programática y de la delimitación del reformismo, rechazando todo compromiso y mezcolanza. Tenemos que construir aquel partido comunista revolucionario, internacionalista y de militantes que hoy no existe. Hacemos un llamado en este sentido, en primer lugar, a los miles de activistas de Refundación, y del resto del Arcobaleno, que hoy ven sus sacrificios y su militancia de años dispersos por la elección oportunista y suicida de los grupos dirigentes de la izquierda gubernamental.

 

Como Alternativa Comunista, nos comprometemos en este camino, invirtiendo los centenares de nuevos contactos y relaciones, las fuerzas militantes de jóvenes y obreros de las que dispone nuestro pequeño partido, que hemos incrementado en esta campaña electoral y que constituyen, para nosotros, el más importante de nuestros resultados en una situación general muy difícil para los trabajadores y la lucha de clases.

 

Invitamos a todos los compañeros que han seguido nuestra campaña electoral, que nos han escrito, que por decenas de miles han seguido nuestras publicaciones a través de nuestra página web, que han simpatizado con nosotros y que han participado en nuestra campaña propagandística en estas elecciones, a unirse a nosotros en este proyecto de lucha.



[1] Partido Democrático (partido de Veltroni, derrotado en las elecciones).

[2] Pueblo de la Libertad (partido de Berlusconi).

[3] Refundación Comunista.

[4] Arcoiris (la nueva organización que reúne al PRC, PdCI, Verdi y SD).

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